miércoles, 9 de agosto de 2017

Nacer de nuevo


¡Ay mi piel!, tú que estás conmigo...
Hay horas entre la tierra y el cielo que parecen acercarse más a las flores del mar y al silencio de los hombres.

Le vistieron con alas y pies, casi como a un hada que más volaba que pisaba, le vistieron de luz y la oscuridad vino como un aire intempestivo a brindarle su amargura, ella la tomó con garras de inocencia. Muchas veces murió viva, y otras en la cama bagando sobre blanco y negro.
Esos tiempos de pecado ignorante se quedaron allí, en su memoria queda un resto como faro alerta.

El domingo la reina de las tierras frías me depositó el otro ala de mí que seguramente olvidé, hoy me renueva los zapatos del camino, sencillos, con oído y sílice. Ya tengo para volver a volar y caminar, son los símbolos de la satisfacción de mi nuevo corazón, nuevo por limpio y sangrante, vivo; todos tenemos una nueva oportunidad para creer, crecer, pisar y soñar, todo confluye. Si quieres, todo es redondo, si decides otro mirar, o si te niegas a seguir creyendo que el sufrimiento es la salida que hay que cargar.

Escucho dentro de mí, escucho, intuyo y sigo...

Carlos, gracias por traerme las alas, tú que eres tierra.
Cynthia, gracias por traerme el calzado, tú que casi no me conoces.
Vida, gracias por darme tu Ser, de mil formas, con tantos rostros...

¡Ay mi piel!, tú que estás conmigo... que ni me perteneces




4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Maravilloso Susana... eres un regalo... y tu piel, con alas y calzado, es otro regalo para acercarte a La Luz, a La Paz, al ahora que siempre te da la oportunidad de volver a ser de nuevo... qué suerte tengo!! Un beso, cariño!

    ResponderEliminar
  3. Hola Susana! Soy Curro de Trigueros, cómo puedo ponerme en contacto contigo? Yo estoy en Facebook como Curro Arroyo, vivo en Conil de la Frontera.

    ResponderEliminar